Definitivamente salí a las 12.45.
Atravesé Bilbao hasta Zorroza. De allí rumbo quien-sabe-donde, hacia la provincia de Burgos, a ver dónde paraba.
Todo perfecto. Pará a llenar el bote de agua en Gordexola, y ya llebaba casi 30 Km (es menos pero yo había dado algún rodeo antes)
Foto de Gordexola o Gordejuela

Continué mi camino rumbo Artziniega. Al llegar vi que llevaba casi 40 kilómetros. Allí paré a descansar y a comerme el bocata.
Tengo que decir que el casco histórico de Artziniega es un poco incómodo para circular en bici, la calzada es demasiado “romana”. Pero creo que es un pueblo interesante para visitar.

Foto de la Iglesia de Artziniega

Aquí yo comiendo el bocadillo bastante pancho.

Una vez cogidas fuerzas continué carretera Trespaderne, a ver si era capaz de llegar. Lo que no me esperaba era lo que me tocaba ahora. Uno o dos kilómetros después de Artziniega comenzó una cuesta arriba y luego entré en Castilla y león, provincia de Burgos). Después de 10 minutos subiendo me temí lo peor. Delante de mi sólo veía grandes montañas, y no tenía pinta de comenzar la cuesta abajo. Al rato pasa un coche y desde la ventanilla me da ánimos. Esto me hace pensar que me queda mucha cuesta aún. Estaba en un puerto y ni siquiera lo había planeado. Cuando había subido 5 Km me encontré con unos obreros en la carretera y les pregunté si quedaba mucho para arriba. Me dijeron que 4 ó 5 Km, y dijeron “o más”. Total fueron casi 13 Km de puerto. Cuando llebaba 10 me alegré porque empazaba un poco de cuesta abajo. Aquí es donde hice la foto a las vacas.

Ahí arriba se veía cada vez más niebla, y el cielo estaba cubierto. Se notaba más fresquillo.
Después de este descansillo de cuesta abajo, continuó la cuesta arriba. Cuanto más arriba mas niebla. Arriba del puerto hay un mirador donde me paré. Había un hombre que me estubo explicando las vistas que hay desde allí un día claro, y me recomendó pasar por la antigua carretera en vez del túnel, que es un poco más peligroso. La antigua carretera bordea un precipicio, y cuando los coches pasaban antiguamente por ahí , dicen que se sentía un poco de “pánico”. La carretera vieja está un poco destuida.

Bordeando todo el acantilado me podía imaginar qué se sentía al circular por allí. Hay tramos donde la montaña la tienes en vertical (incluso más que vertical) pegada a un lado y al otro el precipicio. Era asombroso.
Una vez cruzado ese tramo (creo que estábamos a más de 700 m de altitud), comenzó la llanura, más bien diría que era un poco de cuesta abajo. Tuve que poner las luces un tramo por la niebla, pero pronto desapareció. Pude poner mucho rato la marca mas larga y circular a una media de 40 Km/h unos buenos minutos. Ahí recuperé un poco mi media de velocidad total que había perdido durante esas 2 horas y media de puerto rompepiernas.
En las llamuras Burgalesas se iba muy bien, además que tenía el viento a favor. Cuando ya llebaba 60 Km tuve que pararme porque había visto algo que a mi me encanta.
Eran 3 paneles solares gigantes.

Hay que fijarse para verme todo pequeñajo ante las inmensa placas solares.
Después de este alto en el camino y de recrearme, continué, que ya me quedaban menos de 30 kilómetros para Trespaderne.
Intenté llegár antes de las 20.00 para comprar algo de comer porque en todos los pueblillos que cruzaba no había tiendas.
Po fin llegué a Trespaderne. Había hecho 90 Km y era todo un mérito para mi. Eran las 20.15, pero el Spar seguía abierto así que me aprovisioné y fuí a informarme de los precios de lugares donde dormir. En el Hostal Luis le quedaba sólo una habitación, pero era doble. Dijo que me lo ponía a precio de individual, 19 euros mas IVA. Fuí a mirar los precios en el camping. Tenían habitaciones de 35 euros, ni hablar. No podía dormir a la intemperie porque de camino me cayeron unas gotas gordas de lluvia, y ahora estaba comenzando a llover muy poco, pero gotas gordas. Me fuí a dar una vuelta por el pueblo a ver si podia hacerme con algún techo. Lo ví. Acababa de encontrar mi casa para esa noche. Vi 3 casas, o establos, o no se que eran, abandonados y llenos de mugre donde me podía colar, pero el que más me dustó fue este.

Era una casa que dejaron de construir, o eso parece, por su mala calidad. Estaba que se caía. Escalando por la izquierda, hasta la primera repisa, podía colarme a su interior, porque esa puerta estaba agujereada. Se veía que no iva a llover más. Esperé que llegara la noche, cené y aparqué mi bici en la plaza del crucero, muy céntrica e iluminada. Por temor a robos, me llevé la bomba de aire, el bote de agua y el sillín con luces, etc. El cuentakilómetros ni mencionar que me lo llebé también.
Sobre las 00.30 escalé y me introduje en mi primera casa okupa. Allí dormí de lujo, aunque sobre el suelo duro, pero muy bien, a no se por que sobre las 3 o 4 de la mañana unos perros cercanos no dejaban de ladrar durante mucho tiempo que se me hizo eterno entre sueños. Por lo demás, hasta a veces me pensaba que estaba sobre cama.